Con la mitad del área de maíz temprano ya cosechada, la campaña muestra una mayor dispersión en los rindes. Mientras que las zonas más afectadas por la falta de agua registran caídas más pronunciadas, otras regiones logran mejorar sus resultados, generando un balance positivo: se estiman 700 000 toneladas más de producción respecto a hace 15 días.
En la región núcleo, el rinde promedio sube de 10 a 10,5 toneladas por hectárea (t/ha). Aunque la diferencia parece acotada, permite elevar la producción total a 15,5 millones de toneladas.

En contraste, el este presenta un escenario más complejo. En el noreste de Buenos Aires, los rindes caen 1,2 t/ha, ubicándose en 8,9 t/ha. La tendencia negativa también alcanza al área de influencia de Rosario y Casilda, donde el promedio desciende a 8 t/ha, el más bajo de la región.
Por otro lado, el centro-sur y extremo sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el noroeste de Buenos Aires muestran mejoras que compensan las pérdidas. En estas zonas, los rindes superan las expectativas iniciales: en el noroeste bonaerense aumentan 0,6 t/ha y en el extremo sur santafesino suben 1 t/ha respecto a las estimaciones de principios de marzo.
En cuanto a los resultados destacados, localidades como Carlos Pellegrini alcanzan promedios de 13 t/ha con un 40 % de avance de cosecha. En Corral de Bustos, los rindes se ubican entre 12 y 13 t/ha, mientras que en Marcos Juárez promedian 12,5 t/ha, con máximos de hasta 18 t/ha. En el noroeste de Buenos Aires, zonas como Junín, General Villegas y Piedritas también registran valores superiores a lo esperado.
Sin embargo, las mayores pérdidas se concentran en áreas con alta variabilidad climática y de manejo. En localidades como Villa Amelia, los rindes oscilan entre 8 y 9 t/ha, mientras que en zonas cercanas al río Paraná caen hasta 6 t/ha. En Río Tala se reportan mínimos cercanos a 4 t/ha, y en San Pedro los valores se ubican entre 6,5 y 7 t/ha. Los maíces sembrados a fines de septiembre y principios de octubre fueron los más afectados durante el llenado de grano.
En paralelo, la semana estuvo marcada por dos eventos de lluvias: uno entre el viernes 20 y el sábado 21, y otro entre el lunes 23 y el martes 24. Según el consultor Elorriaga, precipitaciones de entre 50 y 140 mm en el sur de Buenos Aires permitieron revertir situaciones de escasez hídrica.
De cara a la campaña fina, el trigo 2026/27 se presenta en un contexto desafiante, atravesado por la volatilidad internacional y el aumento en los costos de insumos. En el último mes, la urea subió un 25 % y los fertilizantes fosfatados entre 3 % y 5 %. Con estos valores, el rinde de indiferencia se ubica en 3,5 t/ha en campo propio y en 4,4 t/ha en campo alquilado, lo que genera incertidumbre sobre la intención de siembra.
En este escenario, técnicos de distintas regiones advierten que los números del trigo aparecen ajustados, especialmente en campos arrendados. Sin embargo, si las condiciones climáticas acompañan, no se descarta que muchos productores mantengan el área impulsados por los buenos resultados de la campaña anterior.
Por último, el crecimiento de la actividad ganadera genera expectativas, aunque sin impacto significativo sobre la superficie agrícola. El aumento se concentra principalmente en productores mixtos, mientras que la falta de infraestructura y previsibilidad limita una expansión más acelerada. No obstante, se observa una intensificación del sistema, con mayor inversión, incorporación de tecnología y mejoras en la eficiencia productiva.
En cuanto a las lluvias recientes, el registro más alto en los últimos siete días fue de 66 mm en Bengolea, con mayores acumulados en el oeste de la región núcleo.
19 de Marzo de 2026 | Bolsa de Comercio de Rosario | Argentina www.bcr.com.ar



